Estoy leyendo “El terror”, de Arthur Machen, mientras espero el tren. Va de una región perdida en Inglaterra donde la gente aparece asesinada en “extrañas circunstancias”. Se caen por los barrancos, se matan entre ellos, mueren asfixiados, mueren con la cara llena de agujeros. Es interesante.
El tren abre sus puertas y entro en un vagón. No hay muchos pasajeros. Enfrente de mí hay una mujer leyendo. No consigo saber qué. A su izquierda viajan dos personas. Ambos llevan pantalones de mahón (la parte inferior de un mono) y camiseta de color negro. El hombre ocupa un asiento, mientras que la mujer va sentada sobre él. Se besan.
El hombre es muy delgado, debe de rondar los cuarenta; va sin afeitar y tiene ojeras. Sus pómulos destacan bastante sobre su cara, del mismo modo que sus codos destacan bastante sobre el resto de su cuerpo. Es un hombre, en definitiva, puntiagudo.
La mujer es realmente gorda y lleva el pelo muy corto. Es morena. Usa gafas simples, de cristales redondos. Su estampa es netamente lesbi. Apenas tendrá veinticinco años.
Se besan con evidente pasión. Con ganas. Pero esa pasión y esas ganas tienen mucho amaterismo. Su estampa, desvergonzada, no es agradable. Sobre todo cuando empiezan a utilizar la lengua. Entonces dan realmente asco.
La mujer que viaja delante de mí no les ha mirado en ningún momento.
El tren se detiene en la siguiente estación, Oporto, momento que aprovecho para cambiarme de vagón.
xDDDD bueno, es normal estar tonto los primeros meses de relación con alguien, pero eso no quita que ver dos lenguas (por mucho que excite cuando lo ves en una porno) lubricándose mútuamente en el tren de algo de grima. xDDD
Tampoco hay que minimizar el hecho de que yo soy bastante nazi.
Creo que nos cruzamos en el mismo tren.
¡que buen agosto me espera !
:-)
besos,
Ana
Es el sentimiento más hermoso en la vida... nada como el amor
Ana Luisa se leyó el post? O_o'
hikiko, tómate una sagres a la salud de los q seguimos en la ciudad... o una superbock
Me limitaré a tomarme la tensión.
Y unas pastillas.