Nunca había pasado tanto tiempo en el cuadrito J-13 del callejero de Madrid. Es un cuadrito lleno de cuadritos, con muchas líneas rectas y nombres tan largos que no caben en la calle que bautizan: las eles se desparraman por las aceras, las zetas hacen tropezar a los niños, las mayúsculas quitan un poco el sol; pero, por lo demás, todo bien.
Si nos acercamos un poco (basta con bajar la vista) vemos los coches y las personas. Los coches llevan ruedas y las personas zapatos: este extremo al margen, la diferencia entre estas dos especies semovientes es inapreciable. Realmente hay coches que podrían salir de copas con determinadas personas sin que nadie notara la estrambótica mixtura; de hecho, hay coches que tienen mucho más de lo que hablar con el director de producto que su propia mujer, que a su vez perora intermimablemente con el espejito del quitasol. Los coches, si bien se mira, son un invento humanitario.
Ya en la acera, puede verse pasar la gente. Lo que tiene ver pasar la gente es que nunca te cansas: es como cuando te subes a la azotea, te asomas a la calle, empiezas a contar los segundos antes de estamparte contra el suelo y, al final, no encuentras ocasión de estamparte.
Pasan los hombres y pasan las mujeres, digo. Los hombres con sus corbatas, las mujeres con sus tetas. En el cuadrito J-13 del callejero de Madrid, todos los hombres lucen corbata y todas las mujeres transportan tetas. Son productos que visten mucho, claro, que le dan mucha prestancia a un ser humano y que abren muchas puertas. Por eso, las corbatas y las tetas, salen caras.
Ahora me pregunto qué será más costoso de hacer por las mañanas: el nudo de la corbata o el nudo de las tetas. Parece algo baladí, pero, para esta gente, no hay nada más molesto y desprestigiador que llevar la corbata o las tetas mal anudadas. Luego tus compis se te ríen en la cara y cuentan mal de ti en Delinas.
Yo, como queda claro desde el momento en que estoy escribiendo, no uso corbata ni tetas. No sé, si a eso vamos, anudar corbatas ni colocar la silicona. Yo, como queda claro desde el momento en que no se me ha pasado ni una sola tilde en este texto, no soy mucho de estar con personajes encorbatados ni con personajes tetudos. Son dos cosas que me sacan a relucir los complejos.
Yo no tengo tetas.
Yo no tengo corbatas.
Los nudos venían de fábrica.
Muy muy bueno... Agudo e interesante. Escribes bien!
Yo tengo tetas, erguidas y breves.
Por eso uso corbata.
Me gusta.